Las propuestas de Iván Cepeda y Aida Quilcué buscan erradicar el patriarcado en Colombia. Hoy la situación de las mujeres colombianas está en alerta, es por eso que las propuestas del candidato de la vida están orientadas a blindar a las mujeres en lo económico, político y social.
Escrito por: Asociación Colombiana de Comunicación Popular
Más desempleo, menos poder político, más violencia y menos tiempo libre, son las principales problemáticas que hoy enfrentan las mujeres. En la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, los colombianos y colombianas tenemos la oportunidad de elegir una fórmula que, por primera vez, pone estas realidades en el centro del programa de gobierno. Hablo de Iván Cepeda Castro y Aída Quilcué.
La situación de las mujeres en Colombia es de alarmarnos a todos y todas. En materia de violencia, las cifras son críticas: más de 600 feminicidios al año, cerca de 17.000 casos de violencia sexual y más de 41.000 casos de violencia intrafamiliar. Estos no son datos abstractos; son vidas, cuerpos e historias. Y sin embargo, el Estado colombiano ha respondido de manera insuficiente. Las leyes existen, pero su implementación es débil, el presupuesto es escaso y, en ocasiones, las instituciones revictimizan en lugar de proteger.
El programa de Iván Cepeda y Aída Quilcué plantea siete apuestas concretas para romper el ciclo: hacer de la lucha contra la violencia de género una prioridad central de gobierno; garantizar que las leyes se implementen efectivamente y no queden solo en papel; realizar adecuaciones institucionales para que el Estado responda con eficacia; asignar presupuesto suficiente para la prevención, la atención y la sanción; fortalecer a las organizaciones de mujeres y víctimas que hoy sostienen la defensa de derechos; desarrollar programas integrales de eliminación de la violencia de género; e impulsar un cambio cultural para prevenir los feminicidios, fortaleciendo las líneas de atención.
¿Qué cambia esto en la vida cotidiana? Que una mujer que vive violencia no tenga que enfrentarla sola, que el Estado actúe, que la ley no sea un papel, que su denuncia no la deje más vulnerable que antes.
En materia económica y temas relacionados al trabajo, las mujeres duplican el porcentaje de desempleo en comparación con los hombres, 9% frente a 5%. Se concentran en empleos informales, con mayor inestabilidad y salarios más bajos. A esto se suma, que ellas cargan con la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado sin remuneración. Esta desigualdad no es accidental, es el resultado de un modelo económico que no ha garantizado plenamente los derechos económicos de las mujeres.
Iván y Aída proponen redistribuir la riqueza empezando por quienes más han sido excluidas. En concreto: reformas sociales con verdadera progresividad en derechos económicos; una reforma agraria con enfoque de género, es decir, tierras para las mujeres con seguridad jurídica, asistencia técnica y financiamiento; avanzar en el salario vital; y ampliar las oportunidades de crédito e ingresos para que las mujeres puedan fortalecer sus negocios.
Además, contemplan un gran Sistema Nacional del Cuidado que llegue a los barrios, las veredas y a todo el país, es una apuesta transformadora. El cuidado dejaría de ser tratado como una responsabilidad privada de las mujeres y pasaría a ser un asunto público, redistribuido entre el Estado, la sociedad y las familias. Se garantizaría además la inclusión de las mujeres en políticas de empleo, vivienda, salud y educación como parte de este sistema.
La apuesta de Iván y Aida para impactar a las mujeres es en concreto: erradicar el patriarcado, y para esto necesitamos más mujeres en el poder, hoy son más del 50% de la población colombiana pero no superan el 30% en el Congreso, solo el 13% de las alcaldías están en manos de mujeres y apenas el 18,7% de las gobernaciones. Esto no es coincidencia: es el resultado de barreras económicas, culturales e institucionales que han excluido a las mujeres del poder, y de una violencia política que sigue siendo frecuente contra las lideresas.
Para ello también proponen: paridad real en el acceso y la permanencia en la toma de decisiones; un plan de fortalecimiento de liderazgos femeninos con formación política y organización territorial; y la implementación integral de las medidas de género del Acuerdo Final de Paz y el Plan de Acción de Mujeres, Paz y Seguridad.
No es retórica. Basta mirar la propia fórmula: Aída Quilcué, mujer indígena Nasa, primera Consejera Mayor del CRIC, senadora y defensora de derechos humanos, quien sería la primera vicepresidenta indígena en la historia de Colombia. Eso, en sí mismo, es un acto de justicia.
Las propuestas de Iván y Aida no son promesas vacías. Están respaldadas por un programa detallado, por una trayectoria de décadas en defensa de los derechos humanos y por una fórmula vicepresidencial que encarna en su propia vida las luchas de las mujeres, las comunidades étnicas y la defensa de la vida, el territorio y la naturaleza.
El 21 de junio tienes la palabra. Vota por Iván Cepeda y Aída Quilcué.
Por las mujeres. Por la Vida. Por Colombia.



